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viernes, 3 de febrero de 2012

ΛΟΤΑΡΙΑ, λοταρία (lotaría)


LOTERÍA: 1. Especie de rifa que se hace con mercaderías, billetes, dinero y otras cosas, con autorización pública. 2. Negocio o situación que se resuelve mediante la suerte o la casualidad.
No sé hasta qué punto lo que voy a contar ha trascendido en España, pero, desde hace días, no hay reunión distendida en Grecia, donde no se comente la noticia:
22 de diciembre de 2011. Sorteo de la lotería de Navidad. El “gordo” cae, entre otros, en Sodeto, un pequeño pueblo de Huesca de tan solo 200 habitantes. La Asociación de Amas de casa de la localidad, distribuye trescientos décimos en 1200 participaciones. 100.000 € de ganancia por participación.
Todos los habitantes de la población y algunos de las poblaciones vecinas han comprado lotería y aparecen eufóricos frente a las cámaras de televisión celebrando su suerte. ¿Todos? Noooo, todos nooooo (como diría el autor de Asterix y Obelix). Un hombre, un griego, Kostis Mitsotakis, no lo celebra. ¿por qué?, pues por la sencilla razón de que es el único habitante de la población que no compró lotería.
Este joven cineasta griego, que emigró a tierras oscenses hace siete años tras el amor de una española (cosa que, por lo visto, tampoco le funcionó), no compró lotería por la simple razón de que nadie se la ofreció. Por lo que dicen, muchos otros vecinos estuvieron tentados de no comprar, por aquello de la crisis, pero se vieron moralmente obligados por conocer casi todos a las mujeres de la asociación y por su insistencia vendiendo de casa en casa. A la casa de Mitsotakis no llamaron. Igual la exnovia estaba entre ellas y no quiso que le vendieran.
Hasta el New York Times se ha interesado en el asunto. Y las redes sociales se han llenado de comentarios, alguno bastante cómico, como el que decía que esto lo que demuestra es que la situación económica es mucho más estable en España que en Grecia.
Sin embargo, Mitsotakis no se ha regodeado en su mala suerte y ha declarado, que, aunque hubiera sido bonito ganar, de alguna manera él también ha salido beneficiado por la lotería, ya que tenía un terreno en venta desde hace tiempo, y como ahora todos los vecinos son ricos, ya ha recibido varias ofertas de compra.
Pues mira chico, no te deprimas. Yo estoy convencida de que las cosas pasan porque tienen que pasar y como bien dices, también tú has sacado tu ganancia. 
Ahora...una recomendación: visto el cachondeo generalizado que la anécdota ha levantado en Grecia, yo me abstendría muy mucho de volver por aquí en una temporadita. Que ya sabes que en tu tierra (como en España), hay mucho avispado que se siente más afortunado cuando se regodea en la mala suerte ajena. Y episodios descorazonadores se están viendo muchos en estos días por aquí, aunque, por desgracia, no precisamente ajenos.

lunes, 30 de enero de 2012

ΤΗΛΕΦΩΝΟ, τηλέφωνο (tiléfono)


TELÉFONO:(De tele- y -fono).
1. m. Conjunto de aparatos e hilos conductores con los cuales se transmite a distancia la palabra y toda clase de sonidos por la acción de la electricidad.
2. m. Aparato para hablar según ese sistema.
3. m. Número que se asigna a cada uno de esos aparatos.
Casi todos los días, desde hace prácticamente dos años, me cruzo, cuando me dirijo a esperar a mis niñas a dónde les deja el autobús escolar, con un hombre que va a hablando en alto. Esto, hoy en día, no es nada raro. Al menos por estas latitudes, donde casi todo el mundo usa el móvil con auriculares, muchas veces inalámbricos y colgados de la oreja a todas horas, con lo incómodo que tiene que ser eso. 
Tendrá unos cuarenta y tantos, moreno, pelo corto, aseado y bien peinado. Estatura media, bien vestido, como si viniese de la oficina. Pantalones de franela, jersey cuello caja sobre la camisa -sin corbata, luego más currito que ejecutivo- cazadora de tela acolchada, y cuando el frío arrecia, chaquetón tres cuartos y bufanda. Suele llevar colgada al hombro una cartera de cuero, trabajada, aunque no vieja y la mayor parte de las veces, lleva una bolsa o dos del supermercado cercano.
Habla siempre que le veo, bastante airadamente, por cierto, e incluso gesticula con la mano si no la lleva ocupada por una bolsa. Habla rápido y también camina aprisa, por lo que nunca me ha dado tiempo a pillarle ninguna frase con sentido más allá de un “aftó” (pues eso) o un "blépis?” (¿lo ves?).

Toda la vida... bueno, toda la vida no, desde que existen lo móviles, me ha llamado la atención el poco pudor con que la gente airea sus conversaciones telefónicas. Antes, hablar por teléfono implicaba estar en casa, o en una oficina, o como mucho, en una cabina telefónica. Ahora cualquier sitio es bueno, y poco le importa al que habla quien pueda estar escuchando; como le pasó a aquel delincuente que, sentado en un tren, llamó a quien correspondiera para informarle de que ya se había cargado al pobre infeliz para cuya muerte le habían contratado, sin imaginarse que el señor que se sentaba en la fila de detrás era un policía fuera de servicio. Hay que ser imbécil.
Al menos, mi hombre no molesta a casi nadie, porque va por la calle... aunque, después del descubrimiento del viernes, ya no se qué pensar.
Porque el viernes, mientras yo esperaba como siempre la aparición del autobús. Él pasó con su charla habitual y, al llegar a mi altura, aunque en la cera de enfrente, algo le llamó la atención en el suelo. Ignoro lo que era, pero se acuclilló a mirarlo, y su cartera se le deslizó del hombro y dio en el suelo. El hombre se levantó, se la ajustó de nuevo, y de nuevo se acuclilló, pero hacia el otro lado, para que la cartera no se moviera. Lo que pudiera estar mirando dejó de tener importancia para mí, porque en estos dos movimientos (que además, hizo en silencio), pude ver claramente sus dos orejas, cuestión nada difícil dado su buen corte de pelo. 
Y lo que ví me resultó aún más desconcertante que escuchar las conversaciones privadas de la gente: en ninguno de los dos oídos había nada que pudiera asemejarse a un auricular o manos libres. No hablaba por teléfono.
Siguió su camino y reanudó su ¿conversación?. Aún le pude escuchar decir “katálabes?” (¿has entendido?).