Gramática Griega on Facebook

miércoles, 18 de mayo de 2011

ΑΒΟΥΛΙΑ, αβούλια (abulía)


ABULIA (Del gr. ἀβουλία). 1. f. Falta de voluntad, o disminución notable de su energía.
Así llevo ya unas semanas. Que no hay manera de ponerme a escribir. Entre las clases español -que doy-, las de griego -que recibo-, y las necesidades perentorias de mis hijas, me he rodeado de excusas para no darle a la tecla. Pero hasta aquí hemos llegado.
Ayer asistí a una cena conferencia sobre la crisis griega organizada por la revista “The Economist”. El ponente: alguien a quien la crisis griega está afectando de una manera muy personal, quizá no tanto en el bolsillo como en todo lo demás. Giorgos Papandreu, Primer Ministro de Grecia.
La charla, como casi todas las charlas que en estos días podemos oír a todos los políticos del mundo, podría resumirse en “La situación es la que es” “Nosotros no tenemos la culpa de la crisis mundial” “Tenemos que preocuparnos por arreglar las cosas que no funcionan de nuestro país”. Vamos, que podría haberlo dicho cualquier líder político (bueno, cualquier líder político que no ocupe su tiempo en meterse con el líder político de al lado, ergo, nada de políticos españoles en campaña).
Comentaba Papandreu que la resolución europea que aprobaba el rescate griego se había hecho pública un domingo a las dos de la madrugada. ¿Porque son ellos muy trabajadores y no dejaron la reunión hasta tenerlo todo atado? No. La razón era que la Bolsa de Japón se desayunara con la noticia y “los mercados” -ese ente que nadie sabe muy bien como funciona- se ocuparan de animar el cotarro. ¿para bien? ¿para mal?. No lo sé.
Mientras tanto, quien había sido una de las mentes pensantes en la solución de los problemas económicos mundiales, Dominique Strauss-Kahn, pasaba su segundo día en una prisión neoyorquina acusado de intento de violación. ¿realidad? ¿montaje?. No lo sé.
En Madrid y Barcelona, un grupo de jóvenes se disponía a pasar la segunda noche a la intemperie para protestar por un sistema que no les hace sentirse representados y que les  tiene indignados. Un colectivo, “Democracia real” (real de auténtica, de verdadera, no de monárquica, ojo), que en estos días parece ser el único capaz de sacudirse la abulia que nos tiene a todos como espectadores de una realidad llena de intrigas, chantajes, montajes, insultos, paro, dificultades económicas, desorden, desesperanza... Con este panorama, ¿seré capaz de despegarme de la palabra que nos ocupa? No lo sé. 
Pero hay que intentarlo. Y hoy he visto en la página del blog en Facebook que hemos llegado a los doscientos seguidores. ¿Me leen? ¿les gusta lo que escribo? No lo sé.
Pero el hecho de estén ahí hace que me entren ganas de seguir poniendo en negro sobre blanco lo que se me pasa por la cabeza. Eso sí lo sé. Y os lo agradezco.



miércoles, 13 de abril de 2011

ΠΛΟUΡΑΛΙΣΜΟΣ, πλουραλισμός (pluralismós)


PLURALISMO 1. m. Sistema por el cual se acepta o reconoce la pluralidad de doctrinas o posiciones.
Vaya por delante que soy atea. Lo soy, además, por eliminación. Desde pequeña, cuando iba a un colegio de monjas, quise encontrar esa fe de la que tanto me hablaban, pero nada. Posteriormente pasé por una época espiritual en la que me dediqué a leer todo lo que caía en mis manos sobre religiones. Nada. 
Me considero una persona inteligente, vamos, dentro de la media, y la conclusión a la que he llegado tras el paso de los años es : nada me convence, nada me hace creer. Mientras busco, sin embargo, soy testigo de muertes, injusticias y catástrofes. ¿A qué Dios le echo la culpa de ello?.Ninguno de los dioses que veneran estas religiones ha hecho caso de mi afán por encontrarles... pues va a ser que no existe.
Es lo que pienso, y además, cada vez estoy más convencida de ello. Sin embargo, jamás he intentado convencer a nadie de ello. ¿Para qué? Igual que la fe -la verdadera,  la incomprensible- no se enseña, tampoco creo que se pueda enseñar la falta de fe.
Con las religiones me pasa un poco lo mismo. No me convence ninguna. Y también en este caso -como en el de los dioses- encuentro sin embargo mil razones para no unirme a ellas. Guerras, desigualdades, muerte...
Ahora, y aún cuando me avergüenzo de lo que se puede llegar a hacer en nombre de las religiones, las respeto. O no. Quizá no respeto a las religiones en sí, sino que respeto que cualquier individuo decida pertenecer a una de estas organizaciones. Allá cada uno. A los asiáticos les encanta comer saltamontes. Hay gente para todo.
¿Y por qué suelto aquí esta retahíla? Pues porque he leído en un artículo en El País que una asociación del centro de Madrid quiere hacer una manifestación atea. Primero la llamaron “procesión” atea, que ya es ser un poco bipolar ¿no?. Esto en sí (lo de la manifestación), no me parece mal. Lo que ya no me parece bien es que la quieran hacer el jueves santo, coincidiendo con las celebraciones de la Iglesia Católica. ¿Para qué? ¿Para putear a la Iglesia Católica? No hombre no, así no puteas a la iglesia. A la iglesia se la putea apostatando, no bautizando a nuestros hijos, denunciando a los curas pederastas, denunciando a las monjas ladronas de niños. Pero con una manifestación atea el jueves santo sólo molestas a la gente que sí cree en ello. 
Reconozco que me he reído al leer que en algunos carteles aparecían como organizadores del evento la "hermandad de la santa pedofilia" o la "cofradía de la virgen del mismísimo coño". Y también que no me desagrada la incomodidad que el tema ha generado en los estamentos políticos madrileños, pasándose la patata caliente de unos a otros y sin atreverse a decidir. 
¿Que hay que hacer una manifestación atea aunque sea para hacer contrapeso a tanto “meapilismo” impulsado por el arzobispado?. Pues que se haga, pero ¿no sería mejor hacerla en otro momento? Yo creo que sí. 
Se suele odiar más lo que se tiene más cercano. Yo, por ejemplo, soy mucho más respetuosa con las tradiciones eclesiásticas ortodoxas que con las católicas. Viviendo en Grecia, he entendido el fuerte contenido tradicional que tienen algunas fiestas religiosas. Aquí la pascua se celebra, dentro de las familias, de una manera similar a la que se celebra la navidad en España. Por costumbre, por tradición. Conozco a muchísimos griegos tan ateos como yo, que sin embargo compran velas vistosísimas para que sus hijos les acompañen a recoger la “nueva luz” el sábado santo a las doce de la noche (yo misma, ay, se las compré a mis hijas el año pasado).  Y las familias y los amigos se juntan el domingo de resurrección para dar buena cuenta del cordero pascual. 
Pluralismo, tolerancia, respeto... como queráis llamarlo. Pero, con la que está cayendo, si no tenemos eso ¿a dónde vamos a ir a parar?. ¿Y no deberíamos dar ejemplo los que no tenemos la presión de una doctrina que nos dice lo que tenemos que hacer y que pensar? Pues eso.