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jueves, 3 de septiembre de 2009

ΠΑΝΟΡΑΜΑ, πανόραμα (panórama)

PANORAMA: Paisaje muy dilatado que se contempla desde un punto de observación. Aspecto de conjunto de una cuestión.


Dos meses hace que escribí la última entrada. Es lo que tiene tener críos pequeños, que sus vacaciones son las tuyas. Y no lo digo en el sentido festivo y de ocio, sino que cuando ellos tienen vacaciones, tú ya no puedes hacer nada que no sea compartir sus actividades o al menos planificárselas. Eso, y una tendencia personal a dejarme llevar por el calorcito y los planes de playa, es lo que ha hecho que hasta hoy (y relativamente, porque “sigo” de vacaciones hasta el próximo viernes, que es “San Colegio”) no me haya animado a coger el teclado de nuevo.


¿Y qué panorama tenemos?, pues si nos ceñimos a la primera acepción del diccionario, y desde donde escribo, digamos que es, cuando menos, bastante chungo: Se nos ha vuelto a quemar el país. Afortunadamente no ha habido víctimas. Al menos no humanas. Pero las víctimas “verdes” han sido más que numerosas. No estaba por estos lares cuando ocurrió, para tranquilidad de mi familia y amigos (por cierto, gracias a todos los que os habéis preocupado con y por nosotros). Primero alguien de mi entorno comentó: hay fuegos en Grecia. Luego, al ver la portada de El País con la imagen nocturna de la Acrópolis en primer plano y los fuegos al fondo, se me heló el alma... Todos esos bosques... Y todo el miedo que pasaron los habitantes de las zonas quemadas. Y la tristeza de los que vieron arder sus casas sin poder hacer nada. Parece que no se ha aprendido gran cosa de lo que pasó en 2007. Pero también creo que es muy difícil luchar con -si es que es cierto lo que se dice- un grupo de perturbados mentales (cuya enfermedad, que es la codicia, no puntúa para entrar en un psiquiátrico) que ha provocado estos incendios para poder recalificar los terrenos con fines urbanísticos. Qué asco de gente. Me gustaría ahora creerme la doctrina católica para al menos pensar que su fin será arder también ellos en el infierno.


Por lo demás, y viendo el “aspecto conjunto de una cuestión”, pues he pasado un verano estupendo disfrutando de familia, amigos y hobbies, y ahora tocan los buenos propósitos de inicio de temporada. Ya tengo la lista hecha... y el primero acabo de cumplirlo.


Aquí, cuando la gente se encuentra de nuevo tras las vacaciones de verano, se dicen “kaló jimona”, buen invierno. No sé por qué se saltan el otoño. En todo caso, y sea lo que sea lo que os ocupe: ¡Buen reinicio!

jueves, 2 de julio de 2009

ΦΕΡΕΤΡΟ, φέρετρο (féretro)

FERETRO: Ataúd. Caja o andas en que se llevan a enterrar los difuntos.


Lo primero de todo quiero pedir disculpas por el abandono en el que te tenido este blog durante casi un mes. Espero volver a, al menos, la publicación semanal, pero en verano y en Grecia, la cosa se hace difícil.


Estoy hojeando estos días un libro que se llama “El libro de los hechos insólitos”, con cuestiones de lo más curiosas de temas muy variopintos. Hoy os cuento algunos de ellos relacionados con la muerte de personajes de la antigüedad griega.


Milón de Crotona (siglo VI a.de C.) venció en seis pruebas distintas de los Juegos Olímpicos y en siete de los juegos Píticos. Según cuenta la leyenda, tras la última de sus victorias olímpicas, dio una vuelta al estadio cargado con un buey (o, según otras fuentes más moderadas, con un novillo de tres años), lo mató de un puñetazo en la cabeza, lo hizo asar y luego se lo comió entero. De este forzudo se asegura que también era capaz de romper una fuerte cuerda anudada a su cuello con el simple esfuerzo muscular, sin ayuda de sus manos. Ninguna de estas azañas sería inverosímil de hacer caso a la leyenda según la cual comía al día siete kilos y medio de carne y ocho de pan, trasegándolos con unos quince litros de vino.

Un día, ya viejo, quiso acabar de rajar un árbol entreabierto, pero se le quedaron aprisionadas en él las manos y fue devorado por los lobos.


El dramaturgo Esquilo (525-456 a. de C), según la tradición propagada por Hermipo de Esmirna, murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que volaba casualmente sobre él.


Calcas, uno de los más respetados adivinos del siglo XII a. de C., que actuó como tal en la guerra de Troya, aconsejando la construcción del famoso Caballo, se encontraba un día plantando unas viñas en su propiedad cuando un vecino le pronosticó que no viviría suficiente como para beber el vino de aquellas viñas. llegado el día en que el vino estaba listo, Calcas invitó al agorero. A punto de levantar la copa, el vecino repitió su premonición, lo que provocó un ataque de risa al infortunado Calcas que, incapaz de reprimir las carcajadas, murió ahogado allí mismo.


Estos ejemplos demuestran que hay muchas maneras inesperadas de morir. La muerte -y lo estamos viendo todos los días: los pasajeros del avión, Michael Jackson, Farrah Fawcet, Dalila, primera víctima española de la gripe A- se abre paso inexorablemente. Pero a veces, la vida también. Y si no que se lo digan a Baya Bakari, la niña yemení, única superviviente del accidente aeronaútico en las Islas Comores, para quien, lo que podía haber sido su féretro (el avión que se precipitó en el Indico), fue su salvación (pasó 12 horas agarrada a un trozo de fuselaje).


Y no olvidemos lo que dijo otro sabio griego, Epicuro de Samos: “La muerte es una quimera porque mientras yo existo no existe la muerte, y cuando existe la muerte, ya no existo yo”.


Buen verano y sobre todo, a disfrutar de la vida.