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lunes, 6 de abril de 2009

ΑΤΛΑΣ, άτλας (átlas)

ÁTLAS: Nombre del gigante que se suponía sostenía con sus hombros la bóveda celeste. Colección de mapas geográficos, históricos, etc, en un volumen.

Átlas, el de la primera acepción del diccionario, era un Titán hijo de Jápeto y la ninfa Clímene. Los titanes eran, según la mitología griega, los dioses que gobernaban la tierra en la llamada “edad dorada” , antes de los dioses olímpicos. Los hermanos de Átlas fueron Prometeo, Epimeteo y Menecio.

Átlas y Menecio se unieron a Cronos y a los Titanes en su guerra infructuosa contra los moradores del Olimpo. Zeus mató a Menecio con un rayo, pero perdonó a Átlas, a quien condenó a soportar el peso de los cielos sobre sus espaldas para toda la eternidad.

Átlas era el padre de las Pléyades, de las Híades y de las Hespérides, y ha sostenido los cielos desde entonces, excepto cuando Heracles (Hércules) lo relevó temporalmente de la tarea. Algunos dicen que Perseo petrificó a Átlas, convirtiéndole en el monte de su mismo nombre, cuando le enseñó la cabeza de la gorgona.

Esto es lo que cuenta Robert Graves sobre Átlas en su magnífico libro “Los Mitos Griegos”.

Y continuando con libros, con mitología, y con la palabra que hoy nos ocupa, quisiera recomendar un libro: “Atlas Mitológico de Grecia”.

Este libro lo descubrí porque me lo regalaron al suscribirme a un periódico griego que se publica en inglés, el "Athens News". Cuando llegó a mis manos, me sorprendió ver que los autores eran españoles: Pedro Olalla y Aránzazu Priego.

La información que se encuentra en este atlas proviene exclusivamente de los textos de la antigüedad clásica. El autor, después de reorganizarla,ha elaborado un libro que pretende más que ser una obra de referencia, ser usado. Porque, no sólo incluye un detallado listado de todos los lugares de la Grecia clásica indicando el estado en que se encuentran hoy, sino un completo listado de las fuentes literarias en que se les hace referencia.Un insólito catalogo de todos los lugares de la antigua Grecia con referencia a su estado de conservación actual, un completo inventario de fuentes literarias que testimonian cada lugar y cada mito, la compilación bajo un solo relato de las múltiples informaciones sobre cada personaje mitológico dispersas por las obras de los diferentes autores clásicos, una cuidada y sugerente documentación fotográfica y literaria y el mas profuso y actualizado mapa de viaje de Grecia confluyen en esta obra.

A mi el libro me lo mandaron en inglés, pero lo podéis encontrar en castellano, en la Librería Aurea.

La única pega que le encuentro es que, aun siendo un libro para viajes, no es muy manejable para llevártelo, por lo que recomiendo que, si se va a hacer un viaje a Grecia y se sabe el itinerario, se consulte el Átlas antes de salir.

jueves, 2 de abril de 2009

ΠΑΡΩΔΙΑ, παρώδια (paródia)

PARODIA: Imitación burlesca

Esta semana estoy intentando llevar a cabo unas cuantas gestiones (nótese que digo intentando). En algún otro lugar de este blog he hecho ya referencia a lo difícil que te pueden poner las cosas aquí (ver “periplo”).

Bueno, pues hace unas semanas me enteré de la existencia de unas oficinas llamadas KEP (centros de servicio al ciudadano), que existen en cada municipio, donde se centralizan temas burocráticos evitando tener que ir de ventanilla en ventanilla. Me sorprendió, al ir al correspondiente a mi municipio, que estuviera casi vacío. O la gente no los conoce, o no funcionan, pensé.

Entre las cuestiones que quería preguntar en este centro estaba la renovación y la emisión respectivamente, del pasaporte de mis hijas. Me informaron de que todo el tema de los pasaportes me lo solucionaría la policía, que fuera a la comisaría más cercana (que, afortunadamente, es realmente cercana). Fui. Me atendió un joven policía que enseguida sacó un papel del cajón y me señaló lo que tenía que presentar, a saber: Certificado de nacimiento de las niñas, fotografía, 63 € y la presencia de ambos padres en el momento de la gestión. (Me pregunto por qué los dos, pero bueno.) Llevaba yo conmigo un documento que aquí llaman “certificado familiar” y donde constan los datos de mi marido, los míos, de nuestra boda y los datos de inscripción de las niñas. ¿Esto no vale? Le pregunto. No, me contesta amablemente, esto es familiar, pero aquí pone donde están inscritas las niñas, en el municipio de Atenas y allí es donde tiene que solicitar el certificado.

Cuando le conté a mi marido mis pesquisas, me recomendó que volviera al KEP, porque allí seguramente me podrían hacer la gestión de solicitar el certificado, y no tendría que desplazarme al centro.

Volví ayer, y le dije a la señorita que necesitaba solicitar unos certificados de nacimiento. “¿Para qué?” me dice (ya me lo imaginaba yo) Para hacerles los pasaportes a mis hijas, contesto. “Eso es en la policía” (hala, ya estamos). “Fui ayer, y me dijeron que necesito los certificados” (no me libra ni dios de irme al centro Atenas) “Pero es que lo tienen que pedir ellos” insiste la señorita. Al ver mi cara de “estupendo, me van a tener de un lado a otro y al final lo voy a tener que sacar yo” me explicó que existía una ley que decía que si un organismo solicitaba un certificado de otro organismo, estaban obligados a tramitarlo ellos, y me instó a que se lo recordara al policía.

Yo, camino de la comisaría, iba pensando cómo iba a decirle en griego al poli, que sin duda se iba a negar, que me lo pusiera por escrito para que la del KEP no me volviera a mandar a ellos. Llegué y encontré al mismo agente. ¿Se acuerda de mí?, vine ayer. Le dije. Sí, claro que me acuerdo, me contestó. Le expliqué entonces lo que pasaba y, ante mi total alucine, chasqueó la lengua en un gesto de “la madre que parió a la del KEP”, me indicó que me sentará, se fue al despacho de al lado, y volvió con unos formularios, los rellenó con los datos de mi certificado familiar y me dijo que el lunes tendría los certificados de nacimiento, que viniera con las fotos, las niñas y mi marido, y me harían los pasaportes.

¿Y qué le dijiste? Me preguntó mi marido cuando le contaba la historia. Pues pensé en decirle de todo, menos bonito, pero no pude decir nada. Me quedé muda al ver la desfachatez del funcionario público, que por no perder diez minutos de su tiempo (trabajando, por otro lado), me hubiera mandado sin ningún cargo de conciencia a peregrinar por las ventanillas del registro civil de Atenas.

Grecia es, en general, un país bello, agradable, interesante y en el que merece la pena vivir, pero en algunas “particularidades” se convierte en una parodia.