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martes, 24 de febrero de 2009

ΜΕΣΣΙΑΣ, μεσσίας (mesías)

MESIAS: (Con M mayúscula) El hijo de Dios, Salvador y Rey descendiente de David, prometido por los profetas al pueblo hebreo. (Con M minúscula) Sujeto real o imaginario en cuyo advenimiento hay puesta confianza inmotivada o desmedida.

Esta semana, que he andado un tanto retirada del teclado, he tenido la oportunidad de leer tres noticias en el periódico que me han hecho pensar en la palabra de hoy. En la acepción de la “M”, minúscula, claro.

El primero, el mesías Berlusconi, con su intento canalla de frenar a un padre destrozado de dolor y para quien la única esperanza era poder “desenchufar” a su hija de la máquina que la alimentaba desde hace 20 años. Es fácil imaginar que, si para un padre, la mejor solución es que un hijo muera, entonces es que la realidad debe ser insufrible. Pero ahí esta il cavaliere (para mi también en minúsculas) con sus chumil operaciones de estética, queriendo erigirse en defensor, y lo que es peor, legislador, de algo difícilmente defendible (y además, ya legislado) . Impagable el artículo que Roberto Saviano publicó en el país el 11 de Febrero “Pidan perdón a Beppino Englaro”.

Mi segundo mesías, este nacional (o no), es Josep Lluis Carod i Rovira. Que dice que hay que salvar el catalán, porque si no se hace algo, se perderá (digo yo que si no se perdió con Franco, que estaba prohibido, ¿por qué se va a perder ahora?), y para esta misión, no se le ha ocurrido otra cosa que encargar una campaña “Encomana el catalá” (contagia el catalán) cuya estrella es un video, en plan musical de “Bolywood”, en el que se anima a los catalanes a dirigirse a los inmigrantes en catalán, para que no se sientan discriminados. No os perdáis el vídeo.

Y mi tercer mesías, que siempre tiene un rinconcito reservado en este blog, es el señor José María Aznar, que debe andar aburrido el hombre, y se ha ofrecido al Real Madrid para formar parte de una candidatura. Presidente no puede ser porque no tiene la antigüedad de socio requerida, pero eso no es óbice, cortapisa ni valladar. Ya se las compondrá él para manejar el cotarro.

Tres mesías que, en mi opinión, lo que van a conseguir es que haya más ateos, más anticatalanistas, y más socios del Atléti.

viernes, 13 de febrero de 2009

ΝΟΥΜΕΡΟ, νούμερο (número)

NÚMERO: Expresión de una cantidad con relación a su unidad. Signo o conjunto de signos con que se representa el número.

Nadie, ni los más recalcitrantes defensores de las letras, puede negar la importancia de los números. Todos, a lo largo de nuestra vida, nos vemos marcados por esas cifras que nos acompañan en nuestra andadura. Unos tenemos un acompañamiento discreto, pero otros, deslumbran con los guarismos que adornan su vida.

Cojamos, por ejemplo, a Michael Phelps, el estupendo nadador estadounidense que ha roto todos los récords en su participación en los últimos juegos olímpicos, en Pekín. Si hubiera que hablar de él en números, tendríamos:

1985. El año de su nacimiento
15. Los años que tenía al participar en sus primeros juegos olímpicos en Sydney
2001 . Año en que ganó su primer título mundial y batió su primer record del mundo.
41. Los días en los que consiguió batir 8 récords del mundo durante el año 2003
3. Los títulos de campeón del Mundo que consiguió en el Campeonato que se celebró en Barcelona en 2003.
6. Las medallas de oro que ganó en los Juegos Olímpicos de Atenas
7. Los días que ha faltado a entrenar en los últimos cinco años.
80. Los kilómetros que nada a la semana.
5. Las horas que entrena cada día.
8. Los huevos fritos que se desayuna diariamente.
7000. Las calorías que necesita ingerir para aguantar una jornada normal.

Esto, hablando en general de lo que ha sido su vida. Si nos centramos en los números que acompañaron a su gesta en los últimos Juegos Olímpicos (O sea, dos semanas de competición) tenemos:

20. Las competiciones en las que participó (entre eliminatorias, semifinales y finales)
8. Los récords del mundo que pulverizó.
8. Las medallas de oró que consiguió
2000. Los metros que tenía que nadar entre competición y competición para que sus músculos se deshicieran del ácido láctico generado por el esfuerzo (Sí, has calculado bien, eso son unos 40 kilómetros durante todos los juegos).

Impresionante ¿no?. Pues aún más impresionante es ver que todos estos números pueden ser fácilmente derrotados por otro. ¿Cuál?

1. El imbécil que decidió hacer su agosto mandando a un periódico británico la foto de Michael dándole una calada a un porro (en su caso un "bong") en una fiesta de la universidad y que hace que todas estas estupendas cifras se tambaleen en aras de una sociedad tan cínica como ignorante.

¡Legalización, ya! (Incluso 3 presidentes de gobierno del continente americano han firmado un manifiesto pidiéndola).