EUFORIA: Capacidad para soportar el dolor y las adversidades. Sensación de bienestar resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Tres entradas da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española a esta palabra. Y en las tres podría aparecer al lado una foto del seguidor medio de la selección nacional de fútbol.
Durante años se ha demostrado que se ha tenido una capacidad asombrosa para soportar el dolor y las adversidades. No había manera de que saliera nada bien, pero qué le íbamos a hacer, había que aguantar.
La sensación de bienestar no era lo que más se daba después de los partidos, aunque probablemente sí la ingestión de medicamentos o drogas más o menos legales para pasar el mal rato.
Eso sí, la propensión al optimismo siempre ha existido. El “este año sí”, o el “ya verás lo que hace la furia española” se han mantenido impertérritos fiasco tras fiasco.
Pero hete aquí que llega un puñado de chavales ilusionados, (me debo estar haciendo mayor, me parecen todos jovencísimos), se lo toma en serio, y de repente, de sus botas sale el mejor fútbol del mundo. ¡Qué diferencia de juego! ¡Qué placer verles en acción! Y ese Luis, que ha estado convencido siempre (a veces creo que era el único) de tener un equipo para ganar.
Ví todo el campeonato en Atenas, y sola. Mi marido estaba de viaje (aunque llegó a los últimos 5 minutos de la final) y los amigos muy liados. Disfruté un montón viendo los partidos cuando ya mis niñas dormían. Oír cómo los comentaristas griegos llamaban a Luis “O sofós tis Hortalezas” (el sabio de Hortaleza) me provocaba la carcajada. Ver a los chicos jugar como ángeles e ir dejando atrás a las otras selecciones una por una, ha sido una delicia.
No lo he pasado bien del todo. Eso de saltar sola y sin poder gritar para que las niñas no se despierten es una lata. Me he emocionado como una imbécil, y en eso, ves, sí que me he quedado a gusto. Como nadie me veía…
Cuando Grecia ganó la Eurocopa hace cuatro años, yo estaba en Madrid, y me dio mucha rabia. Ahora que gana España, yo estoy aquí. Una putada.
Pero, anécdotas aparte, me quedo con el juego de la selección. Con ese fútbol bonito que parecía que ya no se iba a ver en un europeo. Con esta selección que realmente ha unido a España en un solo grito y que ha hecho ondear banderas sin que los obispos ni el PP tengan nada que ver.
La Roja.
Como yo.
miércoles, 2 de julio de 2008
ΕΥΦΟΡΙΑ, ευφορία (euforía)
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Ana de Miguel
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martes, 17 de junio de 2008
ΛΕΣΒΙΑ, λεσβια (lesbia)
LESBIA: Natural de Lesbos. Perteneciente o relativo a esta isla. Perteneciente o relativo al lesbianismo.
Algunos habitantes de la isla griega de Lesbos abrieron el mes pasado una causa contra el colectivo griego de mujeres homosexuales por "apropiación indebida" del nombre en una vista judicial salpicada de risas y alguna tentativa de tumulto. La audiencia se celebró en un tribunal de Atenas, después de que un editor y dos ciudadanas de la isla presentasen una denuncia contra el colectivo griego de homosexuales y lesbianas (Olke).
Como os podéis imaginar, la cosa tiene miga. El editor se quejaba de que su hija lo pasa muy mal cuando le preguntan si es “lesbiana”. La “niña” en cuestión, además, tiene 26 años (lo que arrancó una carcajada al público presente). Dice el señor que no tiene nada en contra de las homosexuales y que no le importa que les visiten en su isla e incluso que se casen, pero pide que dejen de llamarse lesbianas.
Las lesbianas por su parte (las homosexuales) dicen que la petición raya en lo discriminatorio. Alegan que la palabra existe en todo los idiomas (menos árabe y coreano) y que incluso la ONU se refiere a ellas con esa denominación. El abogado que las representa (natural de la isla) iba aún más lejos, declarando que ni él ni su hija tienen ningún problema en ser llamados Lesbianos y que además cree que la mayoría de la población de la isla griega pasa de la polémica, igual –añadió- que los habitantes de Siam no se molestan porque les llamen siameses.
Un testigo, tras el juicio, comentaba muy serio que el tema no es baladí, y que las mujeres de la isla prefieren no revelar su lugar de origen.
Y digo yo: ¿Qué problema puede suponer para un hombre que se le llame lesbiano? ¿Qué implique que le gusten las mujeres? Y si una mujer no quiere que la malinterpreten al hablar de su lugar de origen ¿No puede simplemente decir que es de la isla de Lesbos? Son ganas de meterse en juicios.
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Ana de Miguel
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