ENERGIA: Eficacia, poder, virtud para obrar. Capacidad para realizar un trabajo.
Es lo que me falta a mí en estos días. A mis niñas les ha dado por no dormir una sola noche completa. Ya se sabe, el otoño, los virus en la guardería, los cambios. El caso es que no logro pegar ojo más de tres horas seguidas. "Pues duerme durante el día", es el consejo que me dan los que tengo cerca y que saben que además cuento con ayuda que se pueda ocupar de las niñas. Pero claro, una es de lo más legal, y el servicio, por muy servicio que sea, tiene derecho a comer y a descansar. Y aquí me tienes, sin poder dormir la siesta para que la niñera cumpla su jornada laboral sin abusos.
Además, entra en juego la inefable "ley de Murphy": en el momento en que la niñera se "retira a sus aposentos" a las niñas les da por despertarse de su siesta antes de tiempo, para que yo ni siquiera pueda, no ya dormir, sino leer un poco o meterle un poco de caña a este blog, que está de lo más abandonado. Tengo que revisar horarios, porque esto no puede ser.
Hoy me he pasado la mañana fuera. He decidido irme a hacer gestiones para, al menos, no sufrir la tortura de sentir sueño y no poder dejar que tus ojos se cierren. He cogido el metro, que siempre me relaja (solo me faltaría, para mi estrés, irme con el coche a la caótica Atenas). Además lo cojo en una primera estación, con lo que me aseguro el asiento y puedo ir leyendo. El trayecto es largo, unos cuarenta y cinco minutos hasta la Embajada de España. Las estaciones van pasando amenas, ya que, hasta cuatro paradas antes de mi destino, el metro va por el exterior, enseñandote casas, centros comerciales, complejos olímpicos... En Omonia (que quiere decir Concordia) hay que hacer trasbordo. Hoy, con la mala suerte de que el tren de enlace se estropea, (la Ley de Murphy de nuevo) con lo que tenemos que salir todos al andén a esperar el próximo, que no viene vacío. Entre empujones volvemos a llenar el próximo convoy ante la mirada atónita de los que vienen dentro y que no se explican por qué hay tanta gente esperando.
Tras Omonia, Panepistimio (Universidad) y Syntagma (Constitución). Y por fin llego a mi destino. Voy saliendo a la superficie escalera tras escalera. El cansancio de la noche en vela se hace notar. Mis pasos son lentos. Las piernas me pesan y me cuesta mantener la cabeza alta.
Pero llego a la calle y levanto la cabeza. El nombre de la estación aparece frente a mí: Acropolis. Y al doblar la esquina para encaminarme a la embajada, surge la impresionante muralla natural de la Acrópolis, con el teatro de Herodes en su ladera y el imponente Partenon coronando la montaña. Y como siempre que lo veo no puedo evitar que el vello se me ponga de punta y se me humedezcan los ojos. Cuánto arte, cuánta belleza, cuánta sabiduría, cuánta historia concentrada... cuánta energía. Justo lo que necesitaba. Ahora me siento mejor.
lunes, 19 de noviembre de 2007
ΕΝΕΡΓΕΙΑ, ενέργεια (Enérgia)
Publicado por
Ana de Miguel
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miércoles, 24 de octubre de 2007
ΑΠΟΣΤΑΣΙΑ, αποστασία (Apostasía)
APOSTASÍA: Revuelta, rebelión, deserción. Dicho de un hecho religioso: abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece.
Ultimamente se ha hecho bastante popular el acto de la apostasía. Parece que cada día más gente decide dejar de pertenecer a un club al que les inscribieron al nacer, pero del que "no sienten los colores".
En Grecia hoy por hoy eso es impensable. Hay un número bastante bajo de personas no bautizadas, y ello solo desde después del año 1968, ya que con anterioridad -igual que pasaba en España- simplemente no estaba permitido. La iglesia Ortodoxa forma parte de la realidad nacional hasta tal punto que hace unos años el gobierno socialista de entonces se cuestionó quitar del DNI la entrada "religión" y desistieron de ello por la que se estaba armando socialmente.
Hay muchas costumbres religiosas que son parte del día a día de los griegos y una de ellas es el bautizo, que se celebra con gran boato en todas las familias y donde tiene especial relevancia la ceremonia del nombre.
Cuando entre la familia y los amigos griegos se supo que no teníamos intención de bautizar a nuestras hijas, uno de los comentarios más frecuentes (y, sorprendentemente también entre la gente joven) fue: ¿Entonces cómo va a tener un nombre?.
Esto se debe a que hasta la promulgación de la mencionada ley de 1968, un niño no bautizado en Grecia, no podía ser inscrito en el registro civil con un nombre propio. Se abría un asiento registral en el que se incluían los datos de parentesco y apellido, pero en el lugar reservado al nombre propio, simplemente ponían "bebo" o "beba", dependiendo del sexo del neonato. Si a esto unimos la costumbre ortodoxa de no bautizar a los niños hasta que han cumplido casi un año, nos encontramos con que los niños se pasaban todo ese tiempo sin un nombre que los individualizara. Y si no, se podían dar situaciones tan curiosas como la que os cuento y que se da en mi propia familia:
Hay, junto a la costumbre del bautismo, otra, aún fuertemente arraigada, de poner al primogénito el nombre del abuelo paterno. Mi cuñada nació la primera, y como en principio no tenían claro si habría más niños, decidieron ponerle el nombre del abuelo, pero en femenino: Konstantina. Bueno, ese es el nombre que le pondrían cuando la bautizaran, claro. El caso es que como mi suegra no es griega, a ella la costumbre se le hacía rara, y no pudo evitar llamar a su niña por su nombre desde que nació. Y hete aquí que la señora se queda de nuevo embarazada y con 13 meses de diferencia da a luz a un varón. Con el ajetreo del embarazo no encuentran el momento para bautizar a la niña, así que deciden esperar y bautizarlos a los dos a la vez. ¿Y qué nombre le van a poner al niño? Pues vaya pregunta, como mandan los cánones, el nombre del abuelo paterno. ¿Y qué pasa con la niña? Pues se le pone otro. Total, no está bautizada... Mi suegra se negó a este punto alegando que, por mucho que no estuviera bautizada, la niña llevaba un año oyendo como le llamaban Konstantina, y que no iba a hacerle el lío de cambiarle el nombre. Pero aceptaba ponerle el mismo nombre al niño, al que llamarían con la forma abreviada "Kosta" para que no sonara tan igual. Pero vamos, que en los papeles, son Konstantino y Konstantina, o como les digo yo: Pin y Pon.
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Ana de Miguel
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