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miércoles, 13 de abril de 2011

ΠΛΟUΡΑΛΙΣΜΟΣ, πλουραλισμός (pluralismós)


PLURALISMO 1. m. Sistema por el cual se acepta o reconoce la pluralidad de doctrinas o posiciones.
Vaya por delante que soy atea. Lo soy, además, por eliminación. Desde pequeña, cuando iba a un colegio de monjas, quise encontrar esa fe de la que tanto me hablaban, pero nada. Posteriormente pasé por una época espiritual en la que me dediqué a leer todo lo que caía en mis manos sobre religiones. Nada. 
Me considero una persona inteligente, vamos, dentro de la media, y la conclusión a la que he llegado tras el paso de los años es : nada me convence, nada me hace creer. Mientras busco, sin embargo, soy testigo de muertes, injusticias y catástrofes. ¿A qué Dios le echo la culpa de ello?.Ninguno de los dioses que veneran estas religiones ha hecho caso de mi afán por encontrarles... pues va a ser que no existe.
Es lo que pienso, y además, cada vez estoy más convencida de ello. Sin embargo, jamás he intentado convencer a nadie de ello. ¿Para qué? Igual que la fe -la verdadera,  la incomprensible- no se enseña, tampoco creo que se pueda enseñar la falta de fe.
Con las religiones me pasa un poco lo mismo. No me convence ninguna. Y también en este caso -como en el de los dioses- encuentro sin embargo mil razones para no unirme a ellas. Guerras, desigualdades, muerte...
Ahora, y aún cuando me avergüenzo de lo que se puede llegar a hacer en nombre de las religiones, las respeto. O no. Quizá no respeto a las religiones en sí, sino que respeto que cualquier individuo decida pertenecer a una de estas organizaciones. Allá cada uno. A los asiáticos les encanta comer saltamontes. Hay gente para todo.
¿Y por qué suelto aquí esta retahíla? Pues porque he leído en un artículo en El País que una asociación del centro de Madrid quiere hacer una manifestación atea. Primero la llamaron “procesión” atea, que ya es ser un poco bipolar ¿no?. Esto en sí (lo de la manifestación), no me parece mal. Lo que ya no me parece bien es que la quieran hacer el jueves santo, coincidiendo con las celebraciones de la Iglesia Católica. ¿Para qué? ¿Para putear a la Iglesia Católica? No hombre no, así no puteas a la iglesia. A la iglesia se la putea apostatando, no bautizando a nuestros hijos, denunciando a los curas pederastas, denunciando a las monjas ladronas de niños. Pero con una manifestación atea el jueves santo sólo molestas a la gente que sí cree en ello. 
Reconozco que me he reído al leer que en algunos carteles aparecían como organizadores del evento la "hermandad de la santa pedofilia" o la "cofradía de la virgen del mismísimo coño". Y también que no me desagrada la incomodidad que el tema ha generado en los estamentos políticos madrileños, pasándose la patata caliente de unos a otros y sin atreverse a decidir. 
¿Que hay que hacer una manifestación atea aunque sea para hacer contrapeso a tanto “meapilismo” impulsado por el arzobispado?. Pues que se haga, pero ¿no sería mejor hacerla en otro momento? Yo creo que sí. 
Se suele odiar más lo que se tiene más cercano. Yo, por ejemplo, soy mucho más respetuosa con las tradiciones eclesiásticas ortodoxas que con las católicas. Viviendo en Grecia, he entendido el fuerte contenido tradicional que tienen algunas fiestas religiosas. Aquí la pascua se celebra, dentro de las familias, de una manera similar a la que se celebra la navidad en España. Por costumbre, por tradición. Conozco a muchísimos griegos tan ateos como yo, que sin embargo compran velas vistosísimas para que sus hijos les acompañen a recoger la “nueva luz” el sábado santo a las doce de la noche (yo misma, ay, se las compré a mis hijas el año pasado).  Y las familias y los amigos se juntan el domingo de resurrección para dar buena cuenta del cordero pascual. 
Pluralismo, tolerancia, respeto... como queráis llamarlo. Pero, con la que está cayendo, si no tenemos eso ¿a dónde vamos a ir a parar?. ¿Y no deberíamos dar ejemplo los que no tenemos la presión de una doctrina que nos dice lo que tenemos que hacer y que pensar? Pues eso.

jueves, 31 de marzo de 2011

ΑΝΤΙΜΙΛΙΤΑΡΙΣΜΟΣ, αντιμιλιταρισμός (antimilitarismós)


ANTIMILITARISMO: 1. m. Tendencia contraria al militarismo.
El mundo está soliviantado. Sobre todo el árabe. Cuando parece que las cosas se van calmando en un país, empiezan a complicarse las cosas en otro. 
Creo firmemente que cada país tiene derecho a tener los dirigentes que su pueblo elija. Y que tiene que luchar por ello de la manera que pueda. Para mí la democracia sigue siendo la “menos mala” de las formas, pero es evidente que en muchos de los países dónde los dirigentes se han apoltronado en el poder, esta salida es la más complicada. Y claro, llegan las manifestaciones, y con ellas las represiones, y los enfrentamientos entre los distintos bandos, y al final, las guerras.
Egipto ha logrado, de momento, librarse de esta última consecuencia. Yo creo que la razón principal ha sido que finalmente Mubarak haya dado su brazo a torcer y se haya retirado del panorama político.
Pero en Libia no está siendo así. Gadafi cree ser un envíado de Dios y el hecho de que el mundo se ponga en su contra no hace más que empecinarle en su convencimiento. ¿Y qué se debe hacer en estos casos? ¿Dejar que masacre a la población hasta que estén tan hartitos de sangre que vuelvan a bajar la cabeza y a sufrir? En Libia podrían vivir todos tan bien como  Gadafi. Son sólo cinco millones, con una tierra rica en petróleo, con un agradable clima, con una población jóven. Pero Gadafi se lo ha ido quedando todo. Ha querido convertir a su pueblo en un hatajo de ignorantes negándoles hasta la educación que abriera sus ojos a tamaña injusticia. Pero afortunadamente el saber se abre paso de una manera u otra. Y los canales de información hoy en día no permiten que no se sepa lo que pasa en el país de al lado. Y ellos también querían su libertad, pero en seguida se vio que, con los medios a su alcance, no iban a poder.
Por eso creo que la resolución de la ONU fue un acierto. Y además lo querían los propios libios (y lo sé de primera mano, ya que cuento entre mis amigos a un libio-griego que está haciendo lo imposible por informar de ello a quien quiera oírlo). 
Esa es la primera, y esencial para mí, diferencia con la guerra de Irak. He oído -y leído- muchos comentarios acerca de por qué nuestro gobierno ha apoyado una guerra cuando estaba tan en contra de otra. Y me ha asombrado que no se vieran las diferencias: ¡Si hasta los periodistas del congreso comentaron en su día que nunca habían visto un pleno más consensuado que cuando el presidente explicó por qué se España se había unido a las fuerzas de la ONU! No, no es lo mismo que Irak. Y la prueba está en que en el circo político al que asistimos casi diariamente en nuestro país, estaban todos de acuerdo. 
¿Todos? No, todos no. Izquierda Unida votó en contra, ya que considera una injerencia en la soberanía de otro país el hecho de ponerse de lado de los “rebeldes”, o sea, en este caso, de la gran mayoría del pueblo Libio.
También aquí en Atenas hubo manifestaciones organizadas por el Partido Comunista protestando por el apoyo de Papandreu a la resolución de la ONU. ¿Pero no ha sido siempre una máxima comunista que el pueblo siempre tiene la razón, que el pueblo se tiene que levantar contra los opresores? ¿Y si no puede con ellos? ¿Y si el opresor en cuestión se pasa al pueblo, a la ONU y a la opinión pública por el forro? ¿Hay que dejarle que acabe con ellos? ¿Hay que decir: “eso son cosas de los libios, y que lo arreglen ellos solitos”?
A mi esta postura me desconcierta. Como decía mi amigo Zad (el libio), parece como si el mensaje comunista fuera:  No se puede permitir que se explote al pueblo... ahora si se le masacra nosotros ya no nos metemos.